jueves, 18 de septiembre de 2008

Aires

... se que no estas conectada... pero no se cuando yo lo voy a estar... ayer salí camine por Bolívar hacia la Plaza de Mayo, en el tramo del Colegio Nacional Buenos Aires camine por la calle. Hace unos años que ese tramo esta cortado al transito, te cuento esto por que vos seguro no lo sabes, una cuadra mas allá se encuentra la plaza de mayo, eran aproximadamente las seis y veinte de la tarde, el microcentro se encuentra en ebullición gente que corre, gente que grita, gente que se la come la tierra, gente, mucha mucha mucha, y la Plaza de Mayo, y le Cabildo, y la Catedral y la Avenida de Mayo con tintes de verde intenso en los brotes de sus árboles, los brotes intensos que nadie de toda esa gente ve, aunque tal vez no sea tan así. Estaba en diagonal sur, en la que se encuentra el palacio legislativo de la ciudad, hay varias formas de cruzar, en realidad dos, pero yo porteño, siempre tengo que buscar alguna otra manera. Creo que estaba contento, por que cruce hacia la Plaza de Mayo y no hacia el Cabildo que es mas corto. En el lugar donde se juntan Bolívar, Diagonal Sur, e Hipólito Yrigoyen hay un descanso justo en el costado izquierdo del Cabildo. Últimamente en la ciudad hay muchos descansos para cruzar, son como plazoletas sin nada, solo cemento y algún semáforo, pintadas en sus cordones de amarillo para que algún “desprevenido” sepa que hasta allí se puede ir cuando no se puede cruzar. Este lugar es también en el cual nace la línea E de subtes. Yo quería ir hacia Florida así que tenía más de un camino para llegar. La gran mayoría de las veces cruzo al Cabildo, camino por debajo de su balcón, doblo en Avenida de Mayo, hago una cuadra hacia Florida que ya es peatonal, y paso por la esquina del London, lugar donde Cortazar escribió parte, y en donde comienza su novela “Los Premios”, bar que a mí me gusta mas allá de eso, por que tienen un desayuno impresionante y sector fumadores.Pero aun me encuentro en la plazoleta de cemento, ahora tengo luz verde, ¿hacia donde voy?, ¿hacia la Plaza de Mayo? ¿Hacia el Cabildo como siempre?, cruzo hacia el Cabildo pero no llego a la vereda, me quedo en la división de cemento que separa los dos carriles de la calle y comienzo a saltar de montículo en montículo en dirección a la Avenida de Mayo, después de atravesar todo el frente del Cabildo me quedan tres montículos mas y salto. Se acabaron los montículos. Me encuentro en el medio de la naciente Av. De mayo, los autos, los colectivos, los taxis la gente me pasa alrededor, levanto la cabeza veo de frente la Casa Rosada, recién pintada, giro, la Catedral, giro colectivo en la nariz, pasa, municipalidad, giro, toda la Av. de Mayo y allá a lo lejos el Congreso, y toda esa gente y todas esas vidas y toda esa energía. Todo muy lindo, pero ahora entiendo que mi integridad corre peligro, me prometo volver para fotografiar todo eso, miro hacia los lados y cruzo lo que queda de la avenida, obviamente mal y por donde no se debe. Bordeo la Municipalidad paseo por su puerta, donde un Patricio hace de estatua viviente, y ante mi se abre Diagonal Norte, lugar donde nace la línea D de subtes, tal vez la línea de subtes con mas pasajeros de la ciudad, allá a unas cuadras el inservible Obelisco me habla de la 9 de julio y Corrientes. Voy por Diagonal Norte y llego Florida, los vendedores ambulantes comienzan a tirar sus paños sobre el centro de la peatonal, el mundo de gente es intenso como seguramente lo fue durante todo el día.Encuentro los locales en liquidación, pienso comprarme unas camisas, pero ninguna es como la que tengo en la cabeza, creo que tendría que ir a Mancini, pero allá las liquidaciones no son como la de los locales que veo.Ya es de noche, veo la librería Distal, una de las librerías Distal y entro, comienzo a ver libros, las ultimas novedades, las viejas y unas ofertas de libros de Borges, ¿libros o camisas? Libros, y es hay donde recuerdo. “Memorias del Subsuelo”. Comienzo a ver los estantes por la “D”, y me pregunto por que nunca están ordenados, y me respondo; para que le tengas que preguntar al empleado. Ok entonces preguntemos.El empleado con rapidez encuentra el libro, en el estante de la ¿“R”? y me dice que va a buscarme otra edición al depósito.Comienzo a leer las primeras paginas, ¿acaso esto lo escribieron para mí?No termino de leer el primer párrafo que ya se que el libro lo voy a comprar. El empleado vuelve, trae la otra edición, la edición de Losada. Veo las dos y las comparo, aunque ya se con cual me voy a quedar, me dirijo al mostrador, y compro la edición de Losada, pido un señalador y salgo. Otra vez la peatonal, otra vez la gente, otra vez los vendedores, otra vez la noche y sus luces y sonidos.El libro y sus palabras me queman en la mano, tengo que seguir leyendo, pero cualquiera sabe que a esa hora y en ese momento caminar y leer en Florida es imposible, llego a la Av. Corrientes, ¿A dónde voy? ¿Qué opciones tengo?Subte, Richmond o El Gato negro, tengo muchas mas opciones, pero ahora son esas tres y no mas.El libro me quema, las palabras usurpan mi pensamiento, la opción más cercana es el Richmond y sus sillas sillones. Cruzo Corrientes a pocos metros esta el bar, entro, pido un café y leo. Todo lo demás es otra historia.

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